
Solo El 5% de los guayaquileños puede comunicarse en inglés correctamente, afirma Elvis Arias, quien es asesor académico de ‘Seeking English’, escuela particular situada en el edificio ‘Trade Building’, al norte de la ciudad.
Un poco más benevolente, Charlie Parls, de origen estadounidense y con más de 20 años de experiencia en la enseñanza de la lengua, asegura que el promedio podría llegar hasta un 10%.
Este pequeño segmento de población bilingüe, corresponde a hombres y mujeres con alrededor de 30 años de edad, según Eduardo Icaza, director académico del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN). Ellos se interesaron en aprender inglés con la llegada de la dolarización, época del primer ‘boom’ de la enseñanza del idioma en Ecuador, explica Elizabeth Ortiz, directora del ‘Copol English Institute’ Copei.
Del restante 90 o 95% de la sociedad, apenas el 30% tiene conocimientos básicos “como los días de la semana, números, saludos y ciertas frases”, señala Arias. Los demás, no menos del 60% de guayaquileños, están en cero.
La otra cara de la moneda la muestra un estudio difundido por la empresa de recursos humanos Adecco (que tiene oficinas en 60 países). Allí se revela que un 27,5% de las ofertas de empleo registradas en el 2011, requería el dominio de otra lengua, y el 72% se refería al inglés como un “requisito básico”.
Pero en repúblicas latinoamericanas como Ecuador, conseguir profesionales con ese perfil no es para nada sencillo. Tal es el caso de una multinacional de origen hindú (prefiere mantener su razón social en reserva) que hace pocos meses inauguró sus oficinas en Guayaquil. Contratar un director nacional con título de cuarto nivel y excelente manejo del inglés, para ellos fue una odisea.
Y no solo las modernas filiales de las compañías extranjeras buscan profesionales que sean bilingües en la ciudad. Cada domingo (día en que mayor cantidad de clasificados de ofertas laborales publica la prensa), aparecen anuncios escritos totalmente en inglés. Los ponen instituciones educativas o empresas nacionales que requieren empleados que comprendan, hablen y escriban este idioma “a la perfección”.
“Por eso hemos visto un incremento en la demanda de cursos de inglés a nivel local. Los adultos están muy interesados en aprenderlo, por lo competitivo del mercado. Sintieron el remezón, ya no están viendo al inglés como lujo, sino como una necesidad. Y ante este segundo ‘boom’ del idioma, las instituciones educativas también han reaccionado implementando métodos más eficaces para satisfacer la creciente demanda”, comenta Elizabeth Ortiz.
La práctica hace a un verdadero ‘maestro’ bilingüe
Independientemente de la formación académica que se siga, sin la práctica constante no se domina una lengua extranjera, cualquiera que esta sea. “El estudiante no debe conformarse con lo que le provee la escuela, debe tratar de que el inglés sea parte de su vida cotidiana. Puede incorporar el idioma en cosas bastante sencillas, por ejemplo: que el menú del computador o del celular esté en inglés. Así se forza a ponerlo en práctica, ya que son pocas las personas con las que se puede dialogar en este idioma. De tener algún amigo o familiar que lo sepa, dígale unas frases en inglés para ver cómo se desarrolla la conversación. Verá como fluye la lengua, hasta que se suelta”, manifiesta Francisco Benavides, quien es mánager de ‘Time for English Study’.
El entorno en el que se desenvuelve la sociedad guayaquileña, no es del todo favorable para el completo aprendizaje de un idioma diferente al nativo, en este caso el inglés. No hay espacios definidos para interactuar utilizando esa lengua, “por tal motivo es recomendable que los estudiantes que van alcanzando un nivel avanzado, formen grupos de conversación o clubes de lectura entre ellos. Por el momento, tenemos uno en ‘Seeking English’ que está a disposición de la comunidad”, dice Arias.
Leer libros o revistas en inglés, escuchar música de artistas que tengan como primera lengua este idioma, es una excelente forma de reforzar la capacidad de comprensión y afinar el oído. “Bajar la letra de alguna canción y seguirla mientras se escucha la melodía, no solo hará que comprenda mejor lo que significa cada palabra, sino que aportará conocimientos extras. Se aprenden expresiones idiomáticas, algo que comúnmente no se enseña en un aula”, remarca Charlie Parls, profesor de inglés.
Y si va a ver una película en el cine, prefiera el audio original, y no el doblaje al español.
Si la ve en casa, “ponga el audio en inglés, vea los primeros 5 minutos, trate de interpretar lo que dicen los actores, vuelva a repetirlo, escuche con atención, analice el vocabulario y repita este proceso las veces que sea necesario hasta que comprenda el contenido de las escenas. Incluso puede poner subtítulos en inglés para que vea la escritura de las palabras. Llegará el momento en que la vea de corrido y entienda completamente”, añade Parls.
Todo es cuestión de dedicación y constancia. “De las ganas que tenga la persona de aprender un idioma, dependen los resultados que se obtengan. Si uno se esfuerza, aprende esta que es la lengua universal ahora. Yo aprovecho la Internet para afianzar los conocimientos, leo, escucho música en inglés y veo vídeos o películas en ese idioma”, cuenta Viviana García, licenciada en Marketing que actualmente cursa un nivel avanzado de inglés para negocios, en el ‘Time for English Study’
Expresarse en inglés desde el primer día
Atrás quedó la típica clase en la que el profesor explicaba a sus alumnos: “’I have a dog’: ‘I’ soy yo, ‘have’ significa tener, ‘a’ equivale a uno, y ‘dog’ es perro”, puntualiza Icaza del CEN, institución que al mes recibe unos 4.500 estudiantes. El 60% son adultos.
Dedicarse a la gramática, partir de ella para traducir palabras y así enriquecer el vocabulario, fue quizás el error más grande en cuanto a la enseñanza de esta lengua. Se dejó de lado el desarrollo de la habilidad comunicativa, se consolidó únicamente la escrita.
“Hoy por hoy, es más importante darle un constante seguimiento a la conversación, a la práctica oral, porque lo que realmente está pidiendo el mercado laboral es que el profesional sepa expresarse en inglés”, recalca Ruby Centeno, de ‘Time for English Study’, academia ubicada en Urdesa que en el transcurso de la semana acoge al menos 120 alumnos.
La mejor opción es el método comunicativo en el que se desarrollan las 4 habilidades que implica el buen manejo de un lenguaje: hablar, escribir, leer, comprender. “Que se hable desde el primer día que se toma una clase, empezando con un vocabulario pequeño que poco a poco va a irse ampliando a la medida que se vayan adquiriendo también las bases gramaticales. Así se pierde el miedo a hablar, que es la mayor limitante”, acota la directora de la Bénédict, Mercedes de Elizalde.
Y es que la mejor estrategia para dominar una lengua, es emplearla cada vez que sea posible, sin sentir temor a equivocarse. “Hay que tener en cuenta que los conocimientos se enriquecen cuando se empiezan a expresar en público”, enfatiza Arias, del ‘Seeking English’.
Los mitos: Solo se aprende de niño o viviendo en EE.UU.
Diana Hidalgo, quien estudia Ingeniería Comercial en la Universidad del Pacífico, espera viajar en octubre a Estados Unidos, en un programa de intercambio que le permitirá perfeccionar el inglés, herramienta básica para desenvolverse en la compañía de sus padres.
Y es que muchos expertos aseguran que para dominar el idioma hay que vivirlo; viajar y establecer en un país de habla inglesa por un determinado tiempo. Alejandra Páez, coordinadora de programas de EF Escuelas Internacionales de Idiomas en Guayaquil, sentencia: “la mejor forma de aprender inglés es vivir inmerso en una comunidad que maneje el idioma. Ir a estudiar, trabajar o simplemente vacacionar pues solo comunicándose en la vida real por así decirlo, se ‘afloja’ la lengua”.
Fue así como Marlon Pantaleón, máster en relaciones internacionales del Instituto Superior de Derecho y Economía de Madrid (ISDE), con sede en Nueva York, logró consolidar su manejo del idioma. Habla, lee y escribe con fluidez tras haber estudiado 8 meses en Washington. “Me gradué en el Liceo Naval Jambelí en 1996 e inmediatamente mis padres me enviaron a estudiar inglés intensivo en el ‘Eurocenters’. Como había recibido una buena enseñanza en el colegio, di una prueba y me ubicaron en el sexto nivel, de nueve que había que pasar para llegar al avanzado. La inversión que hicieron mis padres fue de unos 10 mil dólares, un gran esfuerzo que significa un excelente regalo para los hijos, porque el inglés es una herramienta muy importante hoy en día”, recalca.
Sin embargo, otros entendidos en la materia, como Carlos Andrés Jaramillo, de 20 años, quien estudia Psicología Clínica en la Universidad Católica, creen que no hace falta vivir en Norteamérica para perfeccionar el idioma, sino hacer el mayor de los esfuerzos. “Ahora se aprende mucho en los colegios privados, como en el Javier donde me gradué. Y se pueden buscar academias particulares para complementar el estudio; yo ingresé a la Bénédict, ahí perfeccioné mi inglés en 3 años. Considero que lo domino en un 90%, pues no podría decir que practico diario, aunque siempre ando buscando espacios”.
Un criterio intermedio es el Eduardo Icaza, director académico del CEN, reconoce que la mejor forma de aprender inglés es vivir inmerso en una comunidad que maneje el idioma, pero el hecho de que sea una persona nativa la guía para el aprendizaje, no garantiza que emplee la pedagogía necesaria como para enseñar correctamente una lengua foránea. “El 90% de los profesores que enseñan inglés en el mundo, son personas que tienen este idioma como segunda lengua. Qué mejor que sea alguien que ya pasó por un proceso de aprendizaje similar, quien oriente a los estudiantes. Tal y como ocurre con los profesores que tenemos en escuelas o academias locales”, argumenta.
Finalmente, Mercedes de Elizalde, directora de la Bénédict, garantiza que se puede alcanzar un nivel bastante bueno si se empieza a estudiar inglés desde pequeño, pues en esa época es más fácil fijar conocimientos, de ahí que ahora la mayoría de escuelas y colegios particulares de la ciudad son bilingües, imparten clases de inglés y también dictan los contenidos de otras materias como Ciencias Naturales o Sociales, en este idioma. “Inician desde el prekínder, a los 3 años, dictando clases de inglés. Si los alumnos siguen el proceso completo, al llegar al básico y bachillerato habrán dominado completamente el idioma”, acota. Esto no significa que los jóvenes o adultos que no han tenido esa formación no pueden manejar correctamente el inglés, para ellos están los cursos de nivelación, los módulos que se dictan en las universidades y la inmensa oferta de las academias, centros e instituciones particulares.
“En Copei incluso tenemos becas para los mejores estudiantes del primer y segundo año de bachillerato de los colegios fiscales, que normalmente tienen un bajo dominio del idioma. Asumimos el 80% del costo de los 10 módulos, de 11 semanas cada uno, que equivalen a más de 2 años de estudios de inglés”, destaca Ortiz.
Y para los profesionales hay muchas facilidades horarias y de financiamiento. “Por eso, ya no hay excusa para no estudiar inglés”, considera.
Tomado de la Revista La Semana